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Magda Ruggeri Marchetti su Allarmi!, Noticias Teatrales, 11 ottobre 2016

ALLARMI! EN EL TEATRO ARENA DEL SOLE DE BOLONIA
Magda Ruggeri Marchetti, Noticias Teatrales, 11 ottobre 2016
http://noticiasteatrales.es/platea.html#alarma

El Teatro Arena del Sole abre la temporada 2016-17 con el estreno deAllarmi!, una obra nacida de la colaboración entre dos artistas que experimentan lenguajes y formas expresivas dispares, y un joven, pero muy conocido dramaturgo, Emanuele Aldrovandi (1985), ganador de numerosos premios entre los que señalamos el Pirandello 2012 y el Mario Giusti 2015.

Davide Sacco y Agata Tomsic pensaban en este proyecto desde finales de 2014 y querían hablar de neofascismo porque este fenómeno sigue afectando a Europa y al mundo entero, exacerbado por la crisis económica y la imparable inmigración actuales. Ambos, vocacionados a las performances y a un teatro más bien visual, han querido esta vez involucrar en el proyecto a un autor vivo y crear con él una historia en la que poder insertar los dispositivos preformativos típicos de su teatro. Del encuentro entre la fuerza visual y un óptimo texto nace un espectáculo nuevo y muy interesante, impactante al principio hasta causar desasosiego al espectador, para luego adoptar un aire más reflexivo e irónico en el que los propios terroristas en ciernes llegan a reírse de sí mismos. A pesar del argumento no se trata del clásico teatro histórico-político porque las épocas y las sensibilidades son hoy distintas. El Siglo XX ha conocido sobre todo choque de ideologías, mientras ahora nos encontramos ante un vacío cultural espantoso.

Ya el título del espectáculo tiene un valor buscadamente polisémico: all’armi (“alle armi”, es decir “a las armas”), nombre de un conocido himno del fascismo italiano, o bien “allarmi”, o sea “alarmas” por el preocupante auge de los movimientos neofascistas en occidente, en paralelismo-contraste con el yihadismo confesional. La compleja actualidad de estos grupos, de la que es difícil extraer conclusiones operativas, se plasma en la estructura del texto, compuesto de tres intermedios de profunda reflexión socio-política y breves escenas hilvanadas sobre la peripecia de una célula neofascista que prepara el secuestro del presidente de la Unión Europea. No es la lógica expositiva de un análisis y un mensaje la que guía la acción, sino la performance que, aun al servicio de esas reflexiones yuxtapuestas, caracteriza la vocación originaria del grupo actoral.

Un retablo de flashes salpica la aventura de un grupo de activistas que quiere abatir con la violencia el sistema democrático. A través de continuos cambios de planos de la historia y de roles de los seis personajes, que se desdoblan en quince, emerge su racismo, su odio hacia los inmigrados, su proyecto de instaurar una dictadura. Al hilo del desarrollo de la función, especialmente en los tres intermedios más conceptuales, salen a escena contraposiciones entre ideas (democracia/dictadura, integración/exclusión), justificaciones (cultural/genética), métodos (revolución/terrorismo), estados mentales (equilibrio/locura), expectativas individuales (misión/fama/beneficio) y sus contradicciones e inconsistencias. Es muy interesante el telón de fondo de estas reflexiones, que deja abierta la obra. Por un lado el paralelismo y contraposición de los extremismos occidentales, en particular el de ultraderecha, con el yihadismo. En el contexto post-capitalista que ha enterrado los sueños colectivos laicos, el europeo el primero, sobreviven solo los religiosos: la islamización del mundo cabalgando la revancha, el odio, y hasta el exterminio del infiel, y el cristiano. Ambos se distinguen por no ser autoreferentes al apelar a una trascendencia externa, son también una locura utópica, pero que invoca un orden de naturaleza sobrehumana. Entre los cachorros henchidos de violencia y confusa ideología que recluta por internet y entrena militarmente Vittoria, y el pragmatismo desencantado de la pseudodemocracia del dinero (encarnada por Capelli Bianchi y Padre (Marco Cavicchoili) que todo lo absorbe y recicla, incluso los extremismos que la contestan, los jóvenes de hoy se encuentran perdidos y sin embargo involucrados en una situación que, como Futuro, ni siquiera imaginaban.

Seis son los personajes reales presentes en escena, Assalto (Luca Mammoli), Ordine (Massimo Scola), Futuro (Giusto Cucchiarini), Capelli bianchi (Marco Cavicchioli) y Vittoria, magníficamente interpretada por Agata Tomsic, creadora de la red social terrorista por internet, jefa del grupo atentador y encargada de la función narrativa. A menudo sale a escena al son del himno de las SS combatientes «Sieg Heil Viktoria!». Imaginativa la materialización de su conciencia por Talpa (topo), como ella siempre encerrada en su habitación con el ordenador. Los demás personajes son más bien ideas, y es notable el esfuerzo de los hábiles actores en su cambio de rol. Destacamos la lograda caracterización de Hitler, confiada sobre todo a la dicción y a la estudiada gestualidad de Punto di vista (Massimo Scola), en su debate con Democrazia (Luca Mammoli). Entre los actores no podemos olvidar el oficio de Marco Cavicchioli en su papel de Padre, arquetipo de la moderación cautelosa, aun modernamente respetuosa de la libertad de los hijos, y sobre todo en el de Capelli bianchi.  Se trata de un equipo de actores de gran nivel, dirigidos con sapiente mano por el director Davide Sacco, que ha sabido ofrecernos un espectáculo nuevo y dinámico que transforma todo el aforo en escenario. Al logro de la función contribuyen decisivamente el vestuario de Laura Dondoli, la iluminación de Vincenzo Bonaffini y Davide Sacco y el omnipresnte símbolo del movimiento, caricatura de cruz céltica y esvástica que nos evoca la de El gran dictador de Chaplin.

La escena final contrapone Pilatos,  un pragmático guardián de la estabilidad, y Cristo, un loco revolucionario dispuesto a subvertirla, entregando si es preciso la vida en nombre de una misión superior recibida. Entre la ultraderecha violenta de confusa y primitiva ideología, el cinismo de la pseudodemocracia post-capitalista, la fe homicida yihadista y la utopía cristiana, el público tiene dónde elegir.

Proyecto: Davide Sacco y Agata Tomsic. Texto: Emanuele Aldrovandi. Director: Davide Sacco